
dejando atrás esos sustentos,
cerremos los ojos y vallamos a un lugar muy extraño...
No es posible que se acabe la locura inseparable,
no es posible que anhelemos un objeto a un deseo...
Esa sencillez, esa vida tan amable,
toda aquella risa de un lugar incomparable,
y soñar ahí mismo que nunca hay un abismo,
y pensar en grande, con ese anhelo tan afable...
Caminemos sin miedo por aquel viejo sendero,
vallamos con cuidado, pero sin que sea en vano...
miremos hacia el cielo con los ojos vendados,
tu sólo confía en mi, no podría hacerte daño...
Esa sencillez que alguna ves me hizo reír
ahora es sólo polvo, como el que queda de mí.






